Liderazgo: ¿Tus colaboradores te entienden realmente?

Son muchos los líderes de empresas o dueños de negocios que muestran a  sus colaboradores qué es lo que debe hacerse, cuáles son esas metas que hay que alcanzar o qué estrategias se deben seguir por todo el personal. Se organizan reuniones extensas para comunicar los puntos importantes. Sin embargo, la realidad es que después de estas reuniones que en ocasiones pueden durar desde 2 horas hasta 5 horas, los colaboradores salen con una vaga idea de qué es realmente lo importante. Pareciera que las prioridades no quedaron del todo claras.

El líder vuelve a su despacho convencido de que todo ha quedado completamente claro para darse cuenta horas o días después de que las cosas no están dándose cómo él espera. Empieza a notar que los colaboradores están haciendo las cosas de modo distinto a como él/ella ha explicado.

Pero la pregunta es: ¿El líder explicó realmente qué era lo que se debía hacer? ¿Fue claro y conciso con respecto a qué era lo importante? ¿Los colaboradores saben con certeza cuáles son las prioridades?

En este post quiero darte 3 sugerencias para que Tus colaboradores te entiendan realmente!

1) Usa ejemplos simples! 

Una de las filosofías de Steve Jobs es, y  por cierto la de otros grandes líderes, la de convertir lo difícil en simple. El genio de Apple decía: “Este ha sido uno de mis mantras: enfoque y simplicidad. Lo simple puede ser más duro que lo complejo. Tienes que trabajar duro manteniendo tu mente clara para hacer las cosas simples”. Aunque se refería a sus espectaculares productos, se puede aplicar también a la comunicación. Si tienes algo importante que decir y quieres que quede claro en la mente de tus colaboradores, tu meta debe ser hacerlo lo más sencillo posible y la mejor forma para lograrlo es utilizar ejemplos simples.

Un ejemplo simple habla de la vida cotidiana. No necesitas llenar la cabeza de tu equipo con información innecesaria de números, estadísticas y cifras complejas. Si lo importante para ti es dejar un mensaje claro de cómo debe ser la atención hacia los clientes, pues lo mejor es ofrecer un ejemplo típico de una excelente atención y hasta mostrar cómo se diferencia de una atención promedio. Puedes ser jocoso al momento de la explicación, lo clave aquí es que el ejemplo a dar quede grabado en la memoria de tus colaboradores y que la próxima vez que estén en frente de un cliente recuerden ese ejemplo!

2) Espera la pelota de vuelta!

Recuerdo siempre con emotividad los tiempos que pasaba jugando al balón con mi hermano menor. Los sábados que podíamos nos íbamos a una cancha de fútbol y podíamos pasar horas pasándonos el balón en uno y otro lado. Luego, ya cansados, nos sentábamos a simplemente conversar. De hecho, éstas salidas se convirtieron en un rito de unidad! Imagínate que hubiese pasado si en algún momento él me hubiese chutado el balón y yo sencillamente no se lo devuelvo. Seguramente no hubiese sido nada grato para él. Así mismo pasa con la comunicación. Si no esperas la retroalimentación de tus colaboradores de lo que has comunicado no has completado el ciclo.

Debes esperar la pelota de vuelta. No es educado que como líder hables y digas lo que en principio quieres decir y no esperes saber qué es lo que tu gente tiene que opinar. Siempre hay otro punto de vista. Gran parte de tu valoración hacia tus colaboradores queda reflejado en la atención que tu le das a sus opiniones. Ellos se dan cuenta cuánto te importa lo que ellos tienen que decir.

3) Deja una última imagen clara! 

¿Recuerdas esa técnica de cómo dejar una imagen en la mente? Si te digo que pienses en naranjas, tu mente creara una imagen de naranjas, pero si ahora te digo que pienses en elefantes, con seguridad la última imagen que quedará en tu mente será la de un espectacular elefante de circo. La mente trabaja así. Mantiene la última imagen que le dejas. Por eso es que lo que piensas es tan determinante para tu éxito en alcanzar lo que te propones. Si tu mente se mantiene pensando en lo que si es posible antes que en lo difícil que puede ser lograr algo, lo más probable es que lo consigas.

Al comunicar esfuérzate por dejar un último mensaje. Una última imagen que resuma lo más importante que quieres dejar en la mente de tus colaboradores. No importa si la reunión dura 30 minutos o 2 horas. Las últimas palabras, la última fotografía mental que dejes debe ser algo sencillo que agrupe lo más prioritario que deseas deba hacerse.

Recuerda dar tiempo para comprobar que la última imagen que quedo en el ambiente es la que querías que quedara. Esto lo logras permitiendo que te “devuelvan la pelota”, presta atención pacientemente y aclara si hay algo que aclarar.

Dar un mensaje importante que tiene que ver con la próxima estrategia, los planes para los siguientes meses, el modo de prestar servicio al cliente, entre otros, no es cosa sencilla. Siempre hay mucho que decir pero poco que entender.

Los buenos líderes saben la importancia de dar un mensaje claro, no solo porque ahorra tiempo y esfuerzo sino porque hace que las cosas se hagan con excelencia desde la primera vez. Esto facilita la concentración y agiliza la ejecución.

Sé el líder que debes ser usando ejemplos simples, esperando la pelota de vuelta y dejando una última imagen clara en la mente de tu gente.

¿Tus colaboradores te entienden a la primera? o ¿Debes repetir una y otra vez lo que quieres comunicar? ¿Estas seguro de que tus colaboradores te entienden realmente?

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